Luigi Galvani
(Bolonia, actual Italia, 1737 - id., 1798) Médico y físico italiano. En 1759 se graduó en medicina en la Universidad de Bolonia. Paulatinamente, Luigi Galvani fue interesándose por la fisiología y, en especial, por la interacción entre ésta y la electricidad.

A lo largo de la década de 1780 llevó a cabo numerosos experimentos en dicho campo, algunos de ellos célebres, como el de la contracción muscular experimentada por las extremidades de una rana muerta al tocarlas Galvani con unas tijeras metálicas durante una tormenta eléctrica.
En los años siguientes siguió reuniendo evidencia empírica de la naturaleza eléctrica de la actividad neurológica, hasta la publicación en 1791 de su ensayo Comentario sobre el efecto de la electricidad en la movilidad muscular, donde expuso la teoría de la existencia de una fuerza vital de naturaleza eléctrica que regiría los sistemas nervioso y muscular. Los enfrentamientos personales con las autoridades napoleónicas de su Bolonia natal agriaron los últimos años de su existencia.
El 6 de noviembre de 1780, mientras experimentaba con uno de los generadores electrostáticos diseñados por Otto von Guericke (1602-1686), Galvani hizo un descubrimiento extraordinario. Observó que cuando los nervios de una pata de rana eran tocados con la punta de un bisturí de disección, ocurrían fuertes sacudidas en los músculos, aún sin que el aparato electrostático estuviera conectado directamente a ninguna de las partes. No obstante, las contracciones ocurrían simultáneamente con las chispas eléctricas de la máquina y solamente cuando se sujetaba el bisturí por la parte conductora de la hoja y no por su mango aislante. Estas observaciones se conocen hoy como el primer experimento de Galvani.
Galvani también investigó el efecto sobre las preparaciones animales de la electricidad atmosférica. En una serie de experimentos efectuados al aire libre durante una tormenta eléctrica observó que con cada relámpago se producían fuertes sacudidas de los tejidos musculares en la preparación. Así también confirmaba que la naturaleza de los rayos era similar a la de la electricidad obtenida en el laboratorio con generadores electrostáticos, tal como había sido observado por Benjamín Franklin en sus experimentos con las cometas
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